jueves 24 de febrero de 2011

Justo ahí

Amé todas las pérdidas.
Aún retumba el ruiseñor en el jardín invisible.

Es la una de la mañana en el regreso y la memoria está soltando flores. Son las cuatro de la tarde en la partida y cae el viento sobre el río. Amanecerá para los límites junto a un árbol que agoniza para rescatar la sombra. Entonces serán las ocho en un sendero donde el cielo era más púrpura.