martes 9 de noviembre de 2010

Esta forma de ir muriendo cuando la nostalgia crece
nos coloca a la orilla de una hoguera.
Somos estonces combustible de las búsquedas,
alimentos extraños de la noche con sabor a fruto amargo.

Esta extraña forma de vivir es una carrera por las nubes
y acordes celestiales en sus formas.

Me da sueño y hambre y nieve
en mis ojos donde nacen las ausencias
escribirte estas palabras.
Moras en las cenizas del olvido que una vez
iluminó mis huesos; buscas una vida
que no tenga mi rara luz en tus rincones.

No podría ser de otra manera con esa voz
apaciguando corceles negros de mañana.
No podías quedarte a cultivar una nostalgia nueva
en estos jardines invisibles.

Es extraño lo que digo cuando vuelven las flores más inciertas,
el año agónico, la melancolía en su nave de cielo
que brota en estos ojos como una canción lejana
y un silencio tuyo, permanente.