miércoles, 5 de mayo de 2010

De lo importante

Él escribe con una capa de nadie que no le pertenece, pero ama. Los párrafos dejan sus capullos y devoran más vida con las piruetas del idioma. Escribe como bucanero sin ojo y galeón vencido. Como un jugador de cartas tramposas en aserraderos de Uruguay. Como quien no aguantó la mediocre luz de un prostíbulo y en él se quedó, enamorado. Escribe para tapar la zanja que lleva en la memoria.
Escribe por este baile:
Voy a desenterrar cuchillos para que venga un ciclón corto y con el candado en la puerta encuentre lo que es suyo por derecho, porque ha diseccionado madrugadas repetidas y cuerpos de lumbre al final de la renuncia.
Mejor escribir que lamer la sombra de amantes necios.
Mejor la palabra que oros sucios en los naipes.
Mejor nueve libros que nueve vidas con el mismo final.
Entre la luz del cielo opto por la selva de una pesadilla.
Bajar para escribir y tener sed, para saciar el llanto en nombre de palomas en la ciudad que inventa cuando un volcán se hace carne y no acaba el terremoto y caen cenizas verdes.
Por ello escribe, escribe sobre la piel que somos cuando escribo.