jueves 26 de marzo de 2009

Atwood, otra buenaza

THE POET HAS COME BACK...
The poet has come back to being a poet
after decades of being virtuous instead.
Can´t you be both?
No. No in public.
You could, once,
back when God was still thundering vengeance
and liked the scent of blood,
and hand´t got around to slippery forgiveness.
Then you could scatter incense and praise,
and wear your snake necklace,
and hymm the crushed skulls of your enemies
to a pious chorus.
No diferencial smiling, no baking of cookies,
no I´m a nice person really.
Welcome back, my dear.
Time to resume our vigil,
time to unlock the cellar door,
time to remind ourselves
that the god of poets has two hands:
the dextrous, the sinister.

Desesperarnos y escribir

1
Aquellos versos sabían llover.

2
Aquí hace calor.
Allá es el frío de cada noche
cuando conversa el último rosal con la montaña.

3
Esta vida,
este eucalipto esperando,
esa palabra con piel,
ese silencio sin ropa
y la velocidad pervirtiéndote.
Tú te quieres morir de jaula en jaula.

4
No he medido el tiempo
ni los segundos
en esta oscuridad sin manos.

5
No podemos decir con un discurso de la carencia atado al cuerpo.
Fuimos un globo alegrando el paisaje.
Pero ya no creemos en el sol
ni en la última noticia del periódico.

6
El mundo duele. Lo sabes por esa espina en tu índice,
por el corazón a medio latir.
La vida es un soldado de plomo
mirando la corteza triste del árbol.

7
Pero podemos mentirnos.
Darle una correa al dolor, una más,
para que nos lleve al parque.

martes 24 de marzo de 2009

Colocó de nuevo la palabra en mi boca.
La removió lentamente de su furia
con golpeteo de ojos incesantes.
Su ritmo ahogaba el sueño de los justos.
Me abrí una herida para ver desde su fondo.

sábado 21 de marzo de 2009

No se ha despertado nadie todavía, pero tengo la impresión de que el mundo da vueltas buscando la palabra que más te gusta. Por eso estoy despierta, por unas cuantas sílabas silbantes cambiando de estación según la hora.
Yo no me voy.
Eres tú el del tornado,
el de la nieve,
los días brillantes
y el arcoiris que nos mancha
porque nos obliga recordar
sólo un color todos los días.

Yo no me le una a la noche
con el aroma del ego.
Tampoco corro al valle de los frívolos
para salvarme de la locura del vientre.

No lo admites,
pero inventé tus mariposas,
las de la lengua dulce, pasajera;
las de estas alas color de hoja
para escribir sobre la carne
y demostrar que no, yo no me muevo.
Ya no hay forma de seguir alimentando este secreto con golondrinas invisibles.

Del otro lado de la mesa

Temprano limpias tus pestañas para ver llegar el oro de un paraíso indesable. Aquí viene el día, arroja flores azules. Jacarandas, corrigen.
También estas horas poseen lluvia, pero sólo cae de noche cuando ya estás en casa después de manejar y haber llorado a escondidas.
No puedes dormir. Sabes que la primavera se reproduce, que tomarás el desayuno vestida sólo para el café.

jueves 19 de marzo de 2009

Él corría intentando que no lo alcanzaran las estrellas. Pero la luna era el brillo del conejo.
Tanta plata sobre nosotros, tanto no decir nos separó de tarde.
También yo me di la media vuelta y encontré la forma de ya no morder a Venus.

miércoles 18 de marzo de 2009

Sin gotas posibles

Como si la vida fuera lluvia sin atinarle al blanco
estoy mojada
como si de repente la noche se volviera
lodo delirante de otro camino
cuando el calor arrecia arrancando corolas en silencio
para la humedad prohibida multiplicándose
somos tal vez un relámpago sin cuna
creciendo desde las jaulas del otoño
con sus flores amarillas
si estamos en marzo
lo sé
de nada sirve adelantarme
a cuentagotas revive el viento
donde se acurruca otro párrafo en la mente
cada vez que guardas un trozo de verdad
esa constante de humo en mi boca
esa muchedumbre de sentimientos con máscara
en primavera con pocas plumas
pero algo vuela de este lado
donde más arde cada olvido y no caen sino tus ojos

lunes 16 de marzo de 2009

Con un abrazo a Vite y Álvaro

A unos amigos escritores los levantaron, humillaron y golpearon en Puebla. La agresión fue más dura para el que sacó su credencial de periodista ante los cuatro uniformados: "¿Crees que por ser prensa no te podemos partir la madre?"; le gritaban mientras los golpes dejaron casi sin sentido al joven novelista. Ante este escenario no es difícil llegar a la amarga conclusión de que ya nadie puede ejercer el oficio de informar en México. Nadie. Esta vez les tocó a Vite y Álvaro. Mañana será cualquiera de los que tenemos dedos para escribir e inteligencia para leer la realidad. Lo más triste es que mañana será tarde. Estaremos ya tan retrasados como hoy.

miércoles 11 de marzo de 2009

Si es cierto que la muerte no interrupe nada,
esto
(tuyo y mío,
olvidado, destejiéndote)
no termina acá.
No tuvimos miedo, por eso poseemos esta historia. Lo que nos pasó fue revivir el canto del rebelde, no del cisne sin cabeza. Venimos complicándonos desde hace muchas vidas. Olemos a cuerpos que se quemaron por sí mismos. Es nuestra la separación de lazo en lazo. Por ende encontraremos la forma de volver a decirnos lo que ya no debe escribirse y daremos con la puerta que conduce al error, otra vez. Luego, mucho más tarde, tus ojos hablarán con los míos para seguir huyendo.

martes 10 de marzo de 2009

Nueve veces leerás este poema
para entender su metáfora inconclusa.
No estaré a tu lado entonces
con más luz entrampada en el cabello
que revivió por ti hace unos días.
Me esconderé en las cuevas del aire.
Iré a preguntar por otras lluvias.
Las respuestas no hablarán
de aros con fuego en cada iris;
confesarán la migración de la parvada,
aunque una a una caerán todas mis aves.
Barreré alas muertas nuevamente,
rastros de lo que pudo ser alimento de nube,
todo aquello atado al "yo quería":
la música negada, los hilos rojos en el suelo,
esos remolinos devorando el corazón con lepra.

Como el cuerpo de un pez verde

Desde la entraña
sin oráculo
la frase gira para callar
en su color granate
un cielo duro de roer
una hipnótica noción de nada
que flota
con una cuerda para saltar la vida
y los ojos sucios
de un hombre
los ojos a medio dorar la magnitud
de cada olvido
esa renuncia al centro
trazando un diminuto cosmos
donde el dolor no quema
ni se deja domar
por la traumática luz
desde el deseo
esta traslación sin horizonte
en búsqueda de alcobas
para dormir tu magia triste

viernes 6 de marzo de 2009

Es simple

Todas mis personas importanes tienen cámaras, pinceles o libros en las manos.

miércoles 4 de marzo de 2009

Un caballero monta latidos

Hay quien puede ser infeliz todos los días.
Yo calculo la espesura del sol en el monte
gracias a una persona de lluvia.
El azar ha soltado otro arcoiris violento.
Hay alguien aquí, muchacha póstuma,
alguien con un relámpago en el ojo.
Allá es contigo
de súbito
sin comas.
"Tengo que volver para atravesar la neblina".
De lo contrario dirán que fracaso por culpa del tizne.
Si la muchacha lo viera, se iría a llorar al cuarto.
Pero las manos nadan. Son peces en el café donde espero.
¿Vendrá?
Le gusta la dicha como obligación espinosa
que con su sangre obtiene respuestas.
Y mi apuesta es la pregunta.
Si adivinara:
el sentido galopa por esta llanura con lagos.
Algo tiene que ver su corazón
porque fui el caballero que monta un latido.
Tal vez los versos nos brotan con maldiciones de espadas.
No reinamos más que sobre hormigas invisibles
en este plato de amor jugoso,
de pan en la memoria y un poco de ron con despedida.
"La muchacha te pierde".
Ah, la muchacha con cintura que tiene la edad de Cristo,
con su melena de vampira y el sexo hambriento.
La del lenguaje confuso.
La que llora con cuentos de Capote
y se sabe hembra cuando peligra.
Obsérvala,
cae con el peso de todos los narcisos
y la broma fantasmal de amanecerse.
"También olvídate de ese parque
a las seis de la mañana en Madrid".
La memoria nos enseña a ser desdichados.
Tengo más remembranzas que sueños Pessoa y Napoleón.
Soy la vieja con una rosa en el cuento de Faulkner
o la serpiente que se muerde completa
porque la cola le queda muy lejos.
Soy quien nunca celebrará un versículo
ni la altura de las velas de los barcos quemando la sal del aire.
En ocasiones el fuego no se ve,
es la brisa de esa pequeña muerte
que llevamos en las uñas,
en los dientes para interrogar el cuerpo a oscuras.
Lo digo porque no leerás estas líneas,
pero si sigues la cadencia del amor con que te llamo,
del trueno con sombras mojadas
y otro árbol amarillo en honor a tu impulso;
si estás leyéndome tal vez comprendas
y por fin pueda salir sin miedo del capullo
y ya no preguntes si estoy dejándote
con una maleta donde va tu ropa y la mía.
Cuando el papalote es un punto la tarde entra en celo.
Quiero verte, necesito esa dulce legión de besos en mi nuca.
Será que lo intuyes:
a las cinco se aleja la última garza
en el consejo de mi padre,
el caudillo,
el señor de las manos sucias y el rostro golpeado,
el amante de la cadena de errores que el universo lanza
para derrumbar mentiras donde copulan los lobos.
Mi padre.
La muchacha no lo quería porque en el nido había una oruga.
Nunca supo si floreció el odio o la calma cuando él se fue.
Años más tarde el portón triste y alterados los columpios.
Luego más confesiones y heridas de guerra que lames.
Ese acto no lo derrite el porvenir
ni el miedo con bibliotecas infectando la garganta.
Estamos leyendo la luz de lo que ocurre.
Esta tarde es todas las noches con balcón.
La muchacha ha vuelto, libre, abstemia,
a reclamar lo prometido.

martes 3 de marzo de 2009

Porque existes mejor donde te quiero

A manera de broma descubro que así de bajo he caído:

-Me vuelve a gustar "Corazón coraza".
-Recuerdo a Sabines.
- No hago otra cosa más que citar a Pedro Salinas.
-Incluso el periódico me sabe a esperanza.
-Contradiciéndome se aclara el mar.
-Ya no soy el capitán enojado ni el grumete nervioso ni la pirata sin rumbo.
-Despierto con un traje de ninfa.
-La felicidad sigue pegajosa en mis labios.
-Crece, sin poder detenerlo, el diario íntimo.
Mi padre, armado con gas pimienta, me dejó en el puente. Luego caminé descifrando sus palabras toscas, su risa de donde provengo. Lo escuchaba con la guardia abajo, entreteniéndome con la resequedad del horizonte y la carretera triste, sin las floresta azulada de octubre, sin las delicadas manchas con forma de pétalos que trae noviembre. Marzo no le hace bien a este pedazo de cielo. Sólo en tu ciudad se desparrama la ilusión de aquellos árboles floridos. A mi padre no le gusta ese tema y tampoco querría saber que sólo pienso en ti. Me nota las ojeras y pregunta por qué me desvelo. Dice que es malísimo dormir tan poco, que voy a envejecer en dos minutos. Dormiré cuando muera, respondo. Mi padre toma una curva y ya no habla. Cierro los ojos para olvidar lo dicho, pero apareces tú besando. Después el mundo leve, la luz a varios centímetros del suelo.
Este café es la síntesis de cada sueño roto hasta dar con tu discurso.
¿Serás tú el eterno dialogante?
La idea sonámbula de amarte. La idea a reventar de esa laguna metafísica. La idea sin manto ni corona. Así de simple, pero mágica, la idea.

lunes 2 de marzo de 2009

¿Te gusta Dadá?

He aquí un regalito. Favor de leer las instrucciones:

1. Toma mi cuerpo y esconde en él tus palabras favoritas.
2. Conjura el insomnio.
3. Sigue acariciando mi espalda como a un gato.
4. Dulcemente, sólo así, borra otra amenaza de muerte en el periódico.
5. Anota, sin que lo sepa, la duración de nuestro abrazo.
6. Repite que no te gusta Benedetti.
7. Sé puntual.
8. Adivina el porqué de mis mentiras pasadas.
9. Ríe porque te gustan mis mentiras presentes.
10. Tolera, como hasta ahora, el candado de miedo que me pongo.
11. Derrítelo.
12. Cuéntame otro cuento.
13. Escribe la carta que no he enviado.
14. No me dejes a la orilla de esta playa.
15. Juega a ponerle nombre a tu corazón.
16. Adivina el apellido del mío.
17. Interroga a la noche con un puño de silencio y esperanza.
18. Déjame oler esta bienvenida.
19. Dale otro color a la sangre que nos lleva.
20. Dibuja tu música.
21. Cuando estemos de otro país recuerda a Blaise.
22. No te aburras antes de tiempo.
23. Sigue haciendo lo mismo.
Si tuviera
un parque
en la mano
te lo daba
Y si hoy no viene el poema, te besaré mil veces. Y si me marcho con la lucha perdida remojándose en la almohada, tendré que sentir con más fuerza una vez que abra los ojos. Sentir. Lavarme el rostro y la derrota, también la duda eterna en mi cintura. Todo en pos del ritmo, la síntesis, la imagen. Otra vez el asedio. Busco, te consta. Aro la tierra de lo que soy sin confesar lo que en verdad ocurre. No tengo a quien contarle. Escondo. Montes de metáforas. Versos fallidos como abrazos de hielo. Duele. Aquí tendrían que estar varias estrofas relampagueantes. Aquí y no contigo. La poesía se quedó en una calle empedrada. Devuélvela.
Es la boca en el tatuaje.
Es la noche con su luna a la mitad
y un trozo de lágrima cierta.
Estoy junto al árbol, detrás del futuro.
Soy una niña conquistada.
No llueve.
Claro que puedes decirlo. Es cuestión de soltar el murmullo y asomarse al pozo; de seguir la huella del salitre y repasar la técnica del niño en un columpio.
Claro que hay una historia de este lado de la arena. No cierres los ojos ante el tren del aliento. Ciegos nos vimos y volveremos a protestar por la edades de los hombres.
Hay que ser pacientes para mirar los jardines sin tratar de recoger su lluvia. Hay que dejar salir la primavera sin perseguir la semilla.
Claro que puedes abrazar con el mundo entero en contra. Ahora mismo suena una canción y las jaulas se derriten. El ave no entiende por qué no se quema con el fuego. Es el canario de Dickinson y algún otro pájaro que cantaba en griego para Virginia. Pero tú no vas a renunciar ahora que puedes decir la palabra y repetir fragmentariamente el asombro de tu cuerpo. Tú no vas a correr con tus trucos de magia inútil, con todas esas llaves hambrientas de candados.
Que el tiempo no siga porque me aleja de ayer. Las horas obligan a dormir y sepultar lo sucedido.
Dentro de algunos años tendré noción de la noche y te diré con precisión cuánto tarda en florecer un secreto. Habré de calcular ciclo tras ciclo, ausencia tras ausencia. Por eso seguiré leyendo mucho: manos y mentes hasta romper versos o equivocarme en novelas. También mepertubarán las garzas vespertinas, las que vuelven con su historia de lodo.
No negaré mi signo.
Habrás viajado más que yo e interrogado a tu cuerpo con más fuerza. Cambiará el clima en mi boca y el café que nos bebamos se enfriará más lentamente. Ahí estaré. No te quepa duda. De algún modo seguiré hablando contigo. Aunque la cabellera tenga otro color o en la ciudad no se hable nuestro idioma. A pesar de las trampas y el desamor y las fronteras y lo que no alcancemos a hacer porque a la muerte le encanta marzo. Pero habremos de recomenzar. Me pedirás atención y que no vuelva a llegar tarde. Ya habrás vuelto con un tornado de preguntas.
Serás un libro. Escribiré con la actitud del Sombrerero. Morderás la galleta. De gato me quedará un poema escarlata. Volveré a perder el mercurio en lo que dije y aprenderé de ti porque es la vida.
Detenida constato la dimensión de un beso como quien desnuda su mirada a solas en un camino de árboles que se abren junto a la razón y su aorta. Será que todo habla y escribimos para transformar en palomas los minutos. Zureamos entonces.
Será que el amor no tiene dos patas ni hombros ni besa como los humanos preguntándose el destino de la especie, la esquina donde no mueren los maestros, esa rubia melancolía de lo fugitivo. Se va el ahora y mañana nos duele otro poco
el tormento de no tocar la vida,
esta copa de jacaranda
a la menor provocación resuelta.
¿Qué será lo que muerde cuando camino sin mirarte?, ¿de qué color es su dentadura?, ¿hacia dónde correr porque "eso" hace sonar sus cascabeles? Eso, a falta de linternas en la oscuridad que es este día por una nube azabache. Al terminar una huella cuando mi cuerpo se mueve, esta luz agitada naciendo de la nube. Y avanzo. El autobús queda más lejos ahora. El tizne se alza en olas y remolinos. Veo cicatrices en lo alto. Quiero ponerles nombres, pero decir, lo sabes, es una trampa de saliva demasiado dulce. Decir, esta vez. Decir a pesar de la sombra amarga y vagabunda . Decir con preguntas sin colmillos. La respuesta ha hincado su mordida. Me detengo.

El dólar impone un nuevo récord

La calle está manchada de sol y al sacar los ojos del periódico somos más pobres. Comienza así la sinfonía de marzo. Así es la música del color que inflma el ambiente. Nadie puede contra un sucesión de días brillantes; ni la crisis ni el vía crucis del precio del petróleo.

domingo 1 de marzo de 2009

En el espejo

Sólo hace falta uno
no más
sólo uno
lo repito con Borges derramándonos
porque uno es darle sabor al universo

pero he aquí tu escalofrío
he acá mis palabras con furor de llave
abriendo lo vedado

y es sólo uno
de acuerdo
una vez
como el día en que se nace
y morimos de horas sin respuestas

una
en este caso
es quien se mece contigo
al ritmo del riesgo:
cuello y boca respondiéndose
de una
por uno

Del otro lado esperan mis ojos

Por eso el mundo agota su queja.
Debajo de una parvada reinventamos el viaje.
Cada cuerpo es un tren.
Vamos de la caricia al sueño sin párpados.
Estaciones con la lengua libre nos ayudan.
Del otro lado del viento desconocemos las sombras
y nos besamos con una brújula recién nacida.
Nos tocamos con el primer arrullo que revienta en el pecho.
Fuimos arrancados de la cobardía original
donde pastan los que no tienen historia.
Nos hemos despertado el uno al otro.