domingo 5 de abril de 2009

Con ellos

Cargo libros, duermo junto a ellos, los ensucio con café, los acaricio cuando aún no me pertencen, les arranco con pasión el plástico, me los llevo al pecho ilusionada y controlo el deseo de la mordida que se merece una moneda que se cree falsa. Poemarios, novelas, ensayos, cuentos que dejo caer porque soy torpe, pero luego los beso y otra vez los dejo marcados con brillo labial en oferta.
Cargo libros, eso soy con mi mochila oscura de un lado a otro cuando la vida se me va en hacer tiempo para querer mucho esas páginas dándoles lo que tal vez a mí nadie me dará: tiempo para entender cada letra, horas sin nadie donde nada lastime gracias a los capítulos de cada historia. Me gusta, porque también me es absolutamente necesario, ser una mujer con periódicos y libros que se muerde las uñas y bebe té o expresos. Mi felicidad resiste cuando puedo apagar el mundo para leer a una persona viva al otro lado de la hoja.

2 comentarios:

Rojo dijo...

Olerlos es mejor que cualquier cosa, y aunque cotidiano el texto es estimulante, dan ganas de comprar un libro.

Raúl Esquivel Martínez dijo...

Llega un momento en el que los libros se convierten en una extensión del cuerpo, algunos nos duelen y otros nos ofrecen un placer casi infinito; hay otros que, de tanto estar ahí, ya ni nos percatamos de ellos, pero todos ahí están, presentes, tan vivos como nosotros, convirtiéndonos en seres de papel y letras que se entretejen haciendo de su historia, nuestra historia.
Un beso
P.D. Y de las fotos... ¡WOOOOOOOW! Definitivamente sigues siendo y serás una de las mujeres más hermosas que he conocido, por los siglos de los siglos y amén.