1
Aquellos versos sabían llover.
2
Aquí hace calor.
Allá es el frío de cada noche
cuando conversa el último rosal con la montaña.
3
Esta vida,
este eucalipto esperando,
esa palabra con piel,
ese silencio sin ropa
y la velocidad pervirtiéndote.
Tú te quieres morir de jaula en jaula.
4
No he medido el tiempo
ni los segundos
en esta oscuridad sin manos.
5
No podemos decir con un discurso de la carencia atado al cuerpo.
Fuimos un globo alegrando el paisaje.
Pero ya no creemos en el sol
ni en la última noticia del periódico.
6
El mundo duele. Lo sabes por esa espina en tu índice,
por el corazón a medio latir.
La vida es un soldado de plomo
mirando la corteza triste del árbol.
7
Pero podemos mentirnos.
Darle una correa al dolor, una más,
para que nos lleve al parque.
jueves 26 de marzo de 2009
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