miércoles, 31 de diciembre de 2008
¿Es la muerte voluntaria el único modo de hacer el bien?
martes, 30 de diciembre de 2008
Colombofilia
Es una alabanza estúpida,
un canto de guerra perdida en lo alto del mundo.
Lo sé por sus ojos en los ojos de un hijo que no parí,
que no conoceré más allá del nombre que se me fue escamoteado
como una limosna que dan de mala gana
o ese martillo para romper los cristales en caso de incendio.
Nadie lo usa.
A la hora de la verdad la gente grita, corre, se empuja.
Por lo regular no estoy para quejarme.
Me voy con estos pantalones oscuros
y algunas flores en la maleta.
Año con año es la misma paloma
la que muere en una jaula invisible.
La que lanzo al abismo con versos y regresa
convertida en un fantasma de vuelo húmedo.
No debería volver a esa esclavitud de lo que parte,
de lo que se entume y duerme para siempre,
de lo que dicen es el pasado con su recuerdo animoso.
No se me va el ayer.
Mi realidad es un poema sin tiempo.
Acumulo y escondo el amor en nuevas metáforas
esperando que alguien descifre el mensaje.
Pero los demás se angustian con mis llaves de niebla,
con esta rabia no controlada
y la espuma que los amantes nunca toleran.
Ellos necesitan el volante.
Conducen a toda velocidad por si las dudas.
Y meto las manos. Y hundo el pie en el freno.
Y del impacto salimos vivos, pero no así la belleza
que estrujamos en una capital europea,
un lago, una casa embrujada
o un hotel con todas las constelaciones
sólo para confirmar que el paraíso se repite.
Nos rodea. No decepciona.
No se pone a dudar con libros y luciérnagas
en un pueblo donde siempre es de noche.
Digan lo que digan,
no me acostumbro a ver el día en los cañaverales.
No entiendo el sino de mi infancia donde llueve tizne.
Me asomo al balcón.
Doy cientos de vueltas a la manzana en bicicleta.
"Vagabundo" era el nombre de ese vehículo.
Estoy gorda y mi cabello es horrible.
Tengo doce y ya me llegó el periodo.
Me he enamorado de un pianista
con el que he dormiré mucho más tarde.
Sigo sola, recorriendo el pequeño barrio con polvo y calor,
escribiéndole discursos a la luna.
Hay algo que no le he podido decir a la palmera de enfrente.
Tal vez su verdadera historia.
Quizá la razón de este encierro
o mi debilidad ante la seducción de los otros.
Sueño que cumpliré todos los viajes.
Reviso mi pasaporte y es cierto.
Imagino que él niño más codiciado dirá que me ama.
Releo sus versos y ahí sigue esa línea.
Aspiro a escribir por encima de todo
y sólo las teclas me acompañan ahora.
He vuelto al mismo punto, al nido donde empollo la ruta.
Soy yo la paloma con un mensaje tardío.
Corte de caja
Con los jóvenes griegos
- No nos critiquen antes de entendernos.
- No nos apunten antes de vernos.
- No nos maten antes de de dejarnos vivir.
- Somos sus hijos y nietos, sus vecinos o amigos.
- Somos la sociedad que han creado.
- Somos el resultado de las generaciones de indiferencia, de no creer en nada, de la apatía.
- Ahora queremos quemamos para que no nos quememos.
- Rompemos para que no nos rompan.
- Nos rebelamos porque ya estamos hartas y hartos de este mundo.
- Estamos con ustedes.
- Estas noches son de Alexis.
- Han que cambiar el mundo, si no lo conseguimos al menos lo habremos intentado.
- Que se extienda la revuelta.
- Desde Grecia un fuerte saludo libertario.
- Queremos un mundo mejor, ¡ayúdenos! No somos terroristas, "encapuchados" . Somos sus hijos. Esos conocidos deconocidos.
- Queremos soñar, no nos maten los sueños.
- Tenemos pasión, no nos paren.
- Acuérdense, hace tiempo que ustedes eran jóvenes también. Ahora están persiguiendo el dinero, sólo les interesa la fachada de las cosas. Se hicieron gordos y calvos.
- Olvidaron. Esperábamos que nos apoyaran, que tuvieran un poco de interés, que nosotroas por una vez nos enorgulleciésemos de ustedes.
- Pero ustedes viven vidas falsas. Tienen la cabeza inclinada, los pantalonesa bajo y están esperando el día en que se van a morir.
- No tienen imaginación, no se enamoran, no creen en nada. Sólo venden y compran.
- Todo es material -amor por ninguna parte- verdad por ninguna parte.
- ¿Dónde están los padres?, ¿dónde los artistas?, ¿por qué no salen a las calles para protegernos?
- Nos están matando, ¡ayúdenos!
lunes, 29 de diciembre de 2008
Un cartero
Nacimos en el año del Conejo
Vamos a escapar.
Por amor nos abrirán todas las jaulas.
Somos los que nunca han de caer.
El deseo nos eleva
con aire dorado enrareciendo el mundo.
Estamos disueltos en noches sin olvido,
en la caliente sensación de morir
por un abrazo que de beso en beso se hace agua.
No sabemos la furia ni el combate.
Contra nosotros sólo diábolos
o balas perdidas como versos.
A todos, por nada,
les asusta lo que ayer vivimos,
la espinosa hierba que comimos del pasado.
domingo, 28 de diciembre de 2008
Que lo entienda
a mi lealtad por sus lunares.
Asimétricos, los dos,
tampoco.
Sí cuando dudamos y se esconde.
También cuando sonríe
para intimidar el plenilunio.
No si pregunta
lo que ya no puedo responder
porque ayer fui erizo
y ahora un ciervo.
Sí en el pecho de su calma.
No en el odio con gusanos.
Sí por el lenguaje variopinto.
No si acaricia una cadena.
Sí en la cama, en el baño,
la cocina, la calle,
los cines diurnos,
la terraza, el corredor,
el recuerdo, la cantina,
la novela y un tren
en todos los países
a los que nunca llegamos.
Sí y no.
Mientras perdure.
sábado, 27 de diciembre de 2008
De otros labios también púrpuras
Perderán un poco más de vida cuando muy alta esté la luna
y otro verso sin color se expanda.
(hasta el viento deja en mis manos polvos púrpuras,
ésa es la contradicción que hay en tu nombre)
Ellos no saben que la comadreja del ahora nos persigue;
que hay una calle sin final y el minotauro
cuando nos rompen la inocencia.
Pero el juego no se ensucia en el amor
si sobre el río queda un alga limpia.
Después todo es ciudad y el humo canta.
Otros ritmos nos ayudan y el aire
aprende a rimar con la derrota.
Ellos juegan y el pequeño pierde.
Estoy a su derecha con el útero vacío.
Para Jorge, Áxel, Manuel y Mario.
Navidad 2008.
Muñequitas
martes, 23 de diciembre de 2008
Un poema de ISAURA LEONARDO*
Los rastros de los amorosos
son pocos,
y sus huellas densas.
(algo dijo ya un poeta)
Para las madrugadas
se sacan el traje del ritual
y caminan sobre sí mismos,
borran toda marca, todo signo.
-Somos animales- dijiste,
y ese delicado aliento tuyo
de animal herido penetró lo cerrado
cuando evocaste el nombre
que llevó este Sol.
Se desabrochan el primer aroma
y el hermetismo,
escondidos a flor de huesos...
escindidos en la ruptura,
sin pretextos ni posfacios.
-Pero eres artista
y vas a sacrificarte, tibia- dijiste,
antes de clavarme la mordida
en los párpados
y beberte la tibieza
en el lago de mis piernas.
Los rastros de los carnívoros
asestan golpes precisos.
Muerden los músculos
sin abrir la piel.
-No se puede vivir una vida de papel,
pero escribe un cuento después- dijiste,
mientras el controlado pulso de tu pecho
pumpumpum, el miedo a los espejos.
Efímeros los carnívoros
mastican nostalgias,
desiertos y estepas
en recuerdos tímidos
de un porvenir soñado.
-Pero eres artista..- dijiste.
* Ciudad de México, 1984. Licenciada en Letras Hispánicas por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa. En 2007 obtuvo la Medalla al Mérito Universitario que otorga esa casa de estudios. Toda su obra poética es inédita. Se desempeña como correctora de estilo.
desfloran horizontes con sus búsquedas
porque no vuelve el atardecer con cicatrices
y todo mito cae
-cuerpo de Dios desde lo alto-.
Serpentinas solamente.
Un rastro de leche y miel como vestido
a la misma hora del deceso del artista.
Vivir entonces con la venda ensangrentada,
debajo de otro mundo con sueños de hormiguero
donde se va almacenando una mentira
de la que todo el mundo come.
En otro tiempo quise ser paisaje
y olvidar la única palabra que vive
sin morir de sed en la memoria,
en aquel recuerdo mitad ilusión,
mitad ciudad y algún placer lejano
Ahora la vida y tú sobre el camino.
Doble código de entrega
debilitando profecías.
Perder la calma.
Toda blancura es sinónimo de muerte.
Llorar porque sigues sin bufanda en el territorio de los cuentos tristes.
Callar y seguir las notas del pájaro que mide la dimensión de esta celda.
Frío, el suficiente. Una laguna de llantos olvidados, tibios.
Más niebla en el combate.
Entonces la caricia.
lunes, 22 de diciembre de 2008
domingo, 21 de diciembre de 2008
el universo se derrite en su tormenta.
que con humo y abandono, nos quitaron.
*
jueves, 18 de diciembre de 2008
La tierra es un barco demasiado grande
¿Alzar el vuelo?
Para cenar a solas
`
De este lado hay luces. Hablan el lenguaje de las cosas porque en ellas crece el verso y el corte de otro día. No hay país. El aire se quedó sin bailarines a las nueve en punto de una cena. Salsa de mango, nueces, carne, aceitunas y el pavo coqueto. Una larga lista de palabras desdibujándose en las mesas. Tratamos de comer la paz que ya no masticaremos.
Y allá, en otra nación con sus natillas, alguien sabe que el honor ya no vuelve a explorar el cielo solo. Se deja iluminar por la bengala de lo que nunca enciende cuando es hora.
martes, 16 de diciembre de 2008
El karma europeo
Saturno en ti
Palabras como peces.
Delfines que son párrafos.
Muerte por agua, al final.
De ahí la nube de lotos que flota compitiendo con las velas, llamas en miniatura, pequeño infierno cuando todo acabe y digan que estuvo bien perderte, dejarte ir en la nave de leprosos con tu sentir de polizonte y capitán de la desgracia.
Me habré salvado entonces como en un cuento de sirenas.
Pero ya no querré olas ni metáforas de oro porque hablarán otra lengua mis pezones y en cada palabra un poro vivirá para el invierno.
La llamada cambia de color.
Este universo es un diagnóstico
de brevedad y muerte.
A lo lejos un planeta con anillos se ríe de la melancolía que provoca, de la paranoia de este mar y la duda infectando todas las mareas cuyos versos lamen la longitud del alma.
Lenta es la piel que se cae desde la mente.
lunes, 15 de diciembre de 2008
Posdatas
3. Tengo pendiente la segunda conversación con ese catalán.
4. Mañana me leo otra novelita de Tabucchi.
5. Estoy pensando mucho en qué clase de autora seré.
Nosotras, las outsiders
Paisajes invernales contenidos dentro de un globo de cristal
domingo, 14 de diciembre de 2008
Esa blancura en la que nos reuniremos finalmente
sábado, 13 de diciembre de 2008
La cosa está así
miércoles, 10 de diciembre de 2008
De lo que vi este día y lo que tal vez venga mañana
Ilumina con tu engaño la derrota de un pescador
y comprende que no hay miel
en el alto círculo de plata por el que apuestas todo.
Tampoco azúcar a las cinco de la tarde
con tu sonrisa de verano y de muchachas.
Ven, sólo eso, a derramar la culpa
y a dejarte timar como el colibrí al narciso.
Conozco el bosque para vivir de otra manera.
Es blanco, fosforece. Es más profundo y dulce
si lo recorres con la boca.
De agua también, con un lirio valiente por delante
cuando la noche se arrepienta
y alguien queme la torre donde el loco
cambiaba su semen por mis lágrimas.
El amor era un ejército de inviernos confundidos con alondras.
El amor era la lectura del futuro.
Anticipado despiertas por la lumbre
de lo que dolerá sin haberlo comprendido.
Pero de palabra y verdor nace en tu frente el amuleto.
Sobre él escupirán las nueve brujas de mi historia.
domingo, 7 de diciembre de 2008
La cicatriz del diluvio
muere la verdad y el tiempo.
No somos más que fango,
nunca el hambre de la hiena.
La luna nos somete con su luz
y un camino de leche.
Vamos todos casi muertos,
esclavos de las nubes,
de la camisa amarilla y un grito,
el de la última vanguardia.
Llueve ceniza por eso
y no nos negamos a dar pelea.
Callamos con un vaso
de ron económico y alguien habla
de la mujer que está lejos.
Esa, la del cabello negrísimo, soy yo.
Y echo a perder este poema
como quien llora sin pausa
por todas las cosas que nunca pasaron.
Acá el poeta tormenta sigue vivo.
Acá hablo sola con los suicidas
y en cada carta somos amantes
sin habernos dado la mano.
También espero
y corto mal la corriente
de mis versos nocturnos.
Me derrota la conmisceración
con flores y un rastro de rocío
y la verdad que no escapa
de las nubes hipócritas.
El tiempo se pone verde
en la eternidad que se hunde.
Un minuto de agua y sal oscura.
El llanto de la primera persona bajo un portal
para no morir entre los rayos del aguacero.
Ella, con paraguas autodestructivo,
se le esconde a un martes en París
porque los caballos renuncian
en ciudad de México, donde no estoy,
y alguien relincha, triste.
En el café La Habana nuestra historia quema.
viernes, 5 de diciembre de 2008
Herido de cazahuates, el mundo
Lo bello, lo peligroso,
la cola del caimán
y otra forma de romper tu columna.
Las flores de un árbol,
mi odio y un juramento que humea.
Dos pares de alas inútiles,
mucho plomo: temor ácido.
Cachorro con forma de pan.
Se deshace el perro que masticas
cuando la noche llora sus llamas.
Lo secreto, el espinazo del amor
por el nunca y las bromas de más nubes.
Canta el dolor con venas en el aire.
Este es el mundo,
un niño en carrusel macabro.
martes, 2 de diciembre de 2008
Enriqueta, de pronto
Piratita mío
Más de 300 golpes
lunes, 1 de diciembre de 2008
Selene recuerda
el hambre que come
de tu boca dulce
cuando atardece
sin el filo de una hoja;
sin algodón que empapa
de lluvia
lo que escondo.
Esa palabra baldía,
de mucosa cuyo color
es un secreto,
longitud de combate,
ladrido de otra época.
Otros años,
lo entiendes,
otra manera de contar
nuestras mentiras
con té de canela,
cerca de las montañas
que es decir
en otro aro de fuego.
Ese lunar de Orión,
esa comisura
finalmente inhóspita.
Ese dolor
que llevaba a tu risa
y mi carcajada
sin una gota de whisky,
sin el estimulante del viento
o la palabra
de un charlatán impotente.
Ese diálogo
sin que mi lengua cantara
cuando la noche
y cuando dios
si caía la estrella
del destino;
si había que dibujar un mapa
para encontrar la salida
de tu alcoba
al mundo que detesto.
Chistera de maga
Olerlo después de cuatro días,
al salir con rumbo a una prisión.
La escuela, su látigo de números
y de nuevo el corazón hecho polvo
en la banqueta de los lunes
y el domingo abierto a las heridas negras
porque eres joven. Avanzas con la música de Calle 13
y catorce veces perderás la compostura
en la esquina de una desesperanza sin condón,
quieres morirte de verdad.
Eres joven y esas píldoras son bellas,
ventanas que traen el arco iris,
caminos amarillos de los que nadie te echará.
Ahí tu corazón no puede agrietarse,
ahí nunca revienta el granizo de junio
tampoco el fuego de un jet.
Hablo de un corazón invencible que no entra
como droga en la nariz del otro, ahí,
en el abrazo de un loco desnudo,
con la verdad de los vampiros de traje y tarjetas.
Todo es digital, la carne, la mañana,
el amor en recipientes y la sangre del excusado.
Perfume de tacos de canasta,
perfume de balacera y más vidrios.
Tu ciudad, atolón de injuria.
Tan joven y débil.
Tan hermosa y podrida:
pierdes las clases y el honor.
Trabajas en la oscuridad de un cine.
Soportas el odio y sus capullos de hogar.
Toleras la bofetada del sueño.
Yo sigo el dolor de tu mochila,
se mueve como la paloma enferma
que va muriendo en mi bolsa de piel falsa.
Romper cadena
Otro recadito y recomendación
Los invito a que visiten http://www.revistalunapark.com/ donde escribí un texto sobre los blogs de algunos amigos de Guate. Sé que esa crítica levantará ámpula. Cultiven la flor de su morbo y lean eso que también debí publicar en este espacio.
Mientras besos y abrazos a las y los que se asoman a este blog.