viernes, 31 de octubre de 2008
To-do
jueves, 30 de octubre de 2008
...
lunes, 27 de octubre de 2008
Matar recuerdo
Por imbesable es que te extraño y me suelto el cabello de mañana y te digo la verdad de los lunares; te la alcanzo porque nunca escribirás lo que pretendes. Es tuya esta verdad, te la envuelvo en mi caricia aunque todo duela por no tocarte como a un domingo feliz, como a un viaje que nos merecíamos: un VTP al silencio, a la playa donde los ríos cantan por nosotros y ya no me desperan los aviones a lo lejos con su rumor de despedida debajo de la almohada
cuando no podía viajar porque leí para pensarte
hace tanto tiempo,
cuando no cortaba así mi mala prosa,
mi mal amor en tantos sitios,
mi cañaveral sin sus serpientes.
No sé dibujar nada en un poema,
no sé besarte mientras pienso en bugambilias,
no sé quedarme contigo sin estarlo.
A ti te lo cuento, te lo canto si es urgente.
sábado, 25 de octubre de 2008
Un recado para Francisco Hernández
viernes, 24 de octubre de 2008
Lo que sueñas
miércoles, 22 de octubre de 2008
Otros enigmas
Brillos
como esconder la bruma para abusar de una palabra,
así reacciona el horizonte.
En otro mundo nieva y hay formas de quererte
que emperlando un cuerpo el tiempo prohíbe.
Dejémosle este roce de miradas al otoño,
este contacto que se marcha y permanece
en un segundo de hierba.
Separemos el deseo de las tardes
con resplandor albino.
Hagamos un acla de la noche.
Del hielo sabes todo porque el mar es la tentación de irnos dejando.
Todo lo sabes acerca de las corolas en el refri.
El placer se abre en una casa ajena.
Así de forastero es el espacio, así de fragil con su abrigo roto.
Dejémosle este enigma a la distancia,
esta grieta sin final a un día plomizo.
Poeta de aeropuerto
pero iremos y crecerá un lazo con escarcha
o la luz que siempre brilla cuando se cierra la maleta,
cuando se escucha el latido cardinal del viaje
y lo que sobra es nube en el bolsillo
como humo rojo de otro sueño.
Allá arriba la infancia está cumpliéndose,
allá con el infinito y el avión somos la víscera,
el escondite de ese vuelo porque la familia fue la espina,
el dolor más caliente de la tierra
que dio con el parque donde enterrar
a solas otra lágrima.
La libertad es el espejismo de las nubes.
El poeta las dibuja sin abrir los ojos;
la poeta las dobla en un papel con viento.
El poeta duerme suspendido;
la poeta pide café y otra ventana.
¿Dónde queda Ninguna Parte?
¿Es la república donde el jardín comienza
y no hay más cielo que se agote,
más color ensangrentado?
Si volver es prolongar las dudas,
si quedarse es saber morir de una vez y para siempre,
la tristeza del artista
es un aullido que se esconde en aeropuertos.
Nadie nos lleva.
Nos trae la sucesión, la misma escarcha.
martes, 21 de octubre de 2008
lunes, 20 de octubre de 2008
Fumar el humo mientras todo pasa
domingo, 19 de octubre de 2008
Por ahí había un mural
Recuerdo la noche en que me calló con un beso. Estábamos borrachos, pero no por la cerveza de los universitarios sino por esa rara combinación de camadería y deseo que no he vuelto a encontrar. Habíamos escuchado mis canciones muchas veces. Alejandra quería saberlas de memoria como quien insiste en reclamar una pensión. Creo que desde entonces sospechaba que no la iba a volver a ver o que pasarían más de diez años antes de compartir la copa. Que me buscó es cierto. Pero la evadí con un "te hablo en la semana". No imaginé que esa locuaz muchacha se atrevería a buscarme. Creo que nunca le quedó claro que prefería renunciar a su corazón de condominio que sufrir como toda esa larga fila de bufones con ínfulas de genios.
sábado, 18 de octubre de 2008
Dos vestidos
El carro avanza. Ella va al mando.
El cempasúchitl espera calor de veladora.
Los montes no amanecen sin la lumbre de la abuela.
Ella es la madre. Yo tan sólo hija.
viernes, 17 de octubre de 2008
De nuevo el canto del insomnio
algo brilló en tu escalofrío
y miré derramarse en la vigilia
una promesa de diluvio en miniatura.
Lloraste a golpe de jardines.
Antes ya era de mañana, pero el silencio recobró barro nocturno
donde enterrar un árbol muerto de peligro
y abrazar otras raíces con el ojo
que para ti era el padre que se iba; para mí el perdón,
su tren de auroras, y esta soberbia caja de la luz.
Antes habría sido posible.
La laguna no era un trozo de hielo,
en el camino no había huellas de amor opaco
y el cielo no dolía a lontananza, tan de noche, así.
jueves, 16 de octubre de 2008
Recuerdas cientos de ventanas
Cabeza de venado
miércoles, 15 de octubre de 2008
Cielo abajo
Su herencia
Lagunas
J.
De un nuevo mail
martes, 14 de octubre de 2008
Casa de fieras
si es verdad que se podemos morir en cualquier verso,
no hay, tiene razón Hernández,
mayor crimen perfecto que esta pantalla en blanco.
Elle
lunes, 13 de octubre de 2008
Un té de tila
Odio el insomnio y esta noche no podré dormir. Algo me falta.
Segundo sorbo
Cuando me da hipo quiero pellizcarme, pero no me atrevo.
Tercer trago
Notas para soñar con libros y trenes que no paran
**
Adenda
y navegar por el tedio en nuevos ojos
y encontrar un ancla en el camino rumbo a nadie.
También hay alfabetos de otras noches
como golpes de vírgenes siniestras
que dictan la verdad de nuestro odio
porque la luna no se agota,
no existe el fondo del amante
por más semen derramado.
Y eso que siempre hay un mañana
donde cerrar la voz como una herida
cuando dejamos para después hasta el peligro
y el mundo se hunde
gracias al dolor de nuestros ojos.
Un corazón mojado bebe de las flores hasta octubre.
Por sí mismo no cabe en la aventura.
Siempre hay mañanas y la muerte
con su graciosa red cazando mariposas
nos persigue.
Aquí
mientras amanece a cuentagotas
si la luz ablanda tus espinas,
si la carne del relámpago
es un beso al infinito.
Que la dicha invidente nos amarre.
Que venga la bandada y el conjuro
para volver a ver lo misterioso:
su promesa de horizonte y nubes libres
con alas siempre oscuras.
Que nos toquen como el mar
tiñe de nada lo que duele
con oración de espuma consolándonos.
La nada o el amor que nadie esquiva
cuando sopla de este lado del peligro.
sábado, 11 de octubre de 2008
Ogigia
Teoría de conjuntos
jueves, 9 de octubre de 2008
El premio
lunes, 6 de octubre de 2008
A ningún lado
desde estos ojos que intentan darle miel a la mañana.
Pero no es posible arrancarle un poco de alegría
a lo que nunca fue un milagro
o la sorpresa del amor que vuelve.
Este retorno es un reloj de lumbre
y marca los segundos con cautela.
Se hace más de día en tu mirada,
en los ojos que duelen porque ven
un puñado de aves habitando este cuaderno.
Escribo.
Escribes y el mundo es menos agónico
y se colman las zanjas donde resisten otras flores amarillas,
tantas otras flotando en confesiones para dios,
para esa idea donde ya no entro,
ese palpar la plenitud mirando
la copa y la ternura de los árboles.
Escribes, aseguro,
y aquellas zanjas de barro bautismal
manchan de misterio lo violeta que hay en mí.
Entonces el aire tiene cuerpo y olor de vida,
pero no lo reconozco.
Algo muere cuando escribes
y los minutos se enredan
y nadie puede romper su corazón con un nudo de cobre
ni arrancarle dicha a lo que nunca fue de oro
ni quemar el agua que olvidamos con la carne en paz
en paisajes tibios y montes púrpuras cuando amanece,
paisajes de tiempo sin cadena por la noche,
paisaje con el signo del ahora en nuestros dedos
y la maravilla azul poblando carreteras
con petálos de soledad en polvo.
Volviste.
Recojo los minutos desde aquí.
domingo, 5 de octubre de 2008
Luis Rosales
En la Rosario Castellanos
*Tampoco la periodista que me ayudó a permanecer en Madrid cuando terminó el verano, dio conmigo. También ella bebía café en ese lugar.
*Luego Blanca Guerra me sonrió antes de ir a pagar una torre de novelas.
*Casi tres horas leyendo los libros más caros y llevándome los económicos.
*Terminé una novelita de Italo Svevo, el último de Sherer y un poemario de Elizabeth Bishop.
*Había olvidado que puedo ser feliz de esa manera; que soy privilegiada por ser dueña de mi tiempo y porque nadie, absolutamente nadie, estaba ahí suplicando que me apresurara o preguntándome si estaba segura de gastar tanto en poemas.
viernes, 3 de octubre de 2008
Cicatriz preciosa
Que la pesadez se vaya lejos con cara de amante dañino y sus ojos danzando con mi llama interna. Todo es danza, ni hablar, hasta el amor en un cuarto cerrado al mundo, sin respiración, sin porvenir de cuatro patas o dos con la luna en virgo.
Pienso en la nada, en Borges bebiendo de la botella de un detective. Me duele ese oficio. Descubro que el nombre de cierto escritor ya no puedo pronunciarlo. Descubro que no solucionaré ningún enigma. Por ahora no consigo pensar ideoestéticamente.
Debo cambiar de vida. Una joven nais relata que tenía 3 trabajos en Madrid. Luego viajó hasta cansarse. Después aprendió a quedarse en México. Debo cambiar de cuerpo, de platillo favorito, de música y colores.
Retomar el valor de la vagabunda y la lectora. De la mexicana de maletas rotas, de la que no tenía nada que perder. Se gana a través de la desgracia, siempre.
Porque duele este trago de cerveza que me da la vida. Porque duele la primera luna de octubre con su amarillo perfecto en mis ojos llorando a solas.
Un poema, no este disfraz de profesora que cumple. Un poema, no el sueño con sed y la tristeza pegándose en las cosas con rectitud de polvo.
Ahora que he aprendido a soltar y olvidar, ahora que lo consigo: que ya sé cómo comienza la novela y dejo ir a los malos versos, a la posesión, al engaño; justo ahora la tarde es un hombre que llega y se va y me lleva; justo ahora mi padre es otra vez la causa de mi exilio.
Pero no soy esta mujer que escribe sino una treintona inventada por algún cuarentón latinoamericano, un periodista pobre, alcohólico, que se juega la vida escribiendo sin motivaciones la novela de este trajinar.
No olvidaré a Johann ni a Germán ni a Juan Manuel ni a Jaime. No puedo deshacerme de la mirada de Jorge. Si pudiera, volvería a caminar con mis manos frías donde aprendí a convencer al viento de que se fuera a violar el mundo en otra dirección.
Demasiada enseñanza. Cicatrices hermosas.
Por eso hago a un lado la sangre y el miedo. Voy alejando con la duda y el perfume de una casa extraña el temor de este destino. Nací para esto, para dejar, recuperar, abandonar, reponer, olvidar.
Y no, ya no hay tormentas. Es el ocaso solamente.